Esperar por la vuelta del campeonato se asemeja a la espera de un colectivo que tarda mucho, y cuando viene está atestado de gente. En este receso invernal, contamos además con el agravante de una Copa América que a los columnistas de este blog -a diferencia de Diego Torres- nos dejó completamente escépticos. Asimismo presenciamos la gestación y muerte prematura del torneo de 38 equipos y los entretelones del cambio de inquilino de esa clínica de rehabilitación ambulante en la que se ha convertido la dirección técnica del seleccionado nacional. Y vimos también cómo la prensa oficial aprovechaba estos acontecimientos para poner fin a un silencio cómplice que llevaba ya 32 años.
Pero finalmente volvió el campeonato. El colectivo llegó... pero vino lleno de gente, y al lado nuestro hay unos nenes muy inquietos y un poco más allá unos muchachos que ponen a los Wachiturros a todo volumen en su teléfono móvil (para complicar las cosas uno de ellos se acaba de tirar un pedo).